Una pequeña historia de silencios y comportamientos que hablan

“Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice”.

Peter Drucker

Finalmente, a pesar de que directivos y jefes de área creían que contaban con el apoyo y acompañamiento de todos los trabajadores, un alto porcentaje del personal que desarrolla las tareas operativas en fábrica no asistió a la presentación del nuevo equipamiento destinado a tareas de producción.

Durante las semanas previas se organizaron reuniones informativas para los trabajadores, se enviaron emails con invitaciones, se diseñaron algunos flyers y también se colocaron varios afiches en la cartelera para anunciar la decisión de la empresa vinculada con la compra del nuevo equipamiento -moderno y de alta tecnología- para optimizar los tiempos de fabricación y mejorar la calidad del producto.

Si bien la gente estaba al tanto de la noticia y parecía coincidir con la decisión de los directivos, no todos los empleados participaron de dicha presentación. Pero… ¿estaban todos de acuerdo? Al parecer, y ya con el diario del lunes, se refleja que una buena parte de los operarios no coincidían con el resto de sus compañeros.

Días después del evento, uno de los jefes recordó que los operarios, aquellos que iban a “disfrutar” de las virtudes del nuevo equipo, se mantuvieron en silencio durante las reuniones informativas de la gerencia y nunca retiraron los flyers ubicados en el sector de producción de la planta. Claramente aquellos silencios y actitudes estaban diciendo algo… algo que los operarios no estaban explicitando en palabras y que, además, luego reafirmaron con su ausencia en la presentación (otro nuevo mensaje).

Considerando que todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo, también lo tiene el silencio, es bueno estar atentos no solo a lo que dicen los trabajadores, sino también a lo que no dicen. Además, tal como afirma Manuel Tessi “el silencio de los trabajadores rara vez implica entendimiento o acuerdo, sino más bien lo contrario”.

Si tenemos la posibilidad de identificar y “escuchar” a tiempo estos mensajes que los trabajadores no verbalizan, seguramente podremos contribuir a prevenir situaciones de conflicto, estrés, enojo o frustración en el contexto laboral.

Retomando la historia de los operarios, es el momento de establecer canales de comunicación -preferentemente presenciales- que faciliten el conocimiento de los motivos que hay detrás de ese silencio y aquellos comportamientos.

Agradezco tu visita al blog y los posibles comentarios.

¡Hasta el próximo post!

 

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